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Prof. Alfredo Martínez: Reflexión sobre la Independencia

Reflexión sobre la Independencia de CA.

¿INDEPENDENCIA?

Antes de comenzar sería necesario preguntarnos ¿Qué es la independencia? ¿Qué quiere decir no ser dependiente? Si desde que nacemos somos dependientes de nuestros padres y muy probablemente cuando seamos ancianos, si es que llegamos,  seamos de nuevo tan dependientes como lo fuimos durante nuestra niñez. Entonces, ¿Qué será la independencia? ¿Por qué es importante? ¿Qué consecuencias tuvo la firma del acta de independencia para los centroamericanos? Veamos un poco sobre la historia de la  firma del acta de la independencia.

oy, ya todos conocemos con cierto dominio la historia que nos reúne este día. Lo que habría que preguntarnos es qué tanto es cierta la historia de nuestra independencia. La verdad es que ese carácter de heroísmo, nacionalismo y sacrificio por la patria con que se nos cuenta a veces esta historia no es tan así. La verdad es que el 15 de septiembre de 1821 Centroamérica firma el acta de la independencia, escrito con el cual se libera del dominio español; pero  fue una independencia política únicamente, porque en Centroamérica se mantuvieron las mismas estructuras internas de dominación; es decir, el colonialismo que mantenía a las clases más pobres sometidas, continuó.

Así que nuestra independencia fue pensada, organizada y ejecutada por y para una minúscula minoría que no tenía ningún propósito noble o desinteresado, al contrario, vieron una oportunidad y la aprovecharon. Sus intereses, principalmente fueron  personales. Esa minoría fueron los españoles criollos quienes en busca de perpetuar sus privilegios, y de ser posible ampliarlos, buscaron la separación de España para unirse, en primera instancia, al Imperio Mexicano.

La independencia de Centroamérica se dio en líneas generales de forma pacífica  ya que en ese tiempo la corona española se encontraba en lucha con la invasión napoleónica, así que esta prefirió centrar sus ya débiles fuerzas bélicas en contener los movimientos independentistas que se gestaban en  América del Sur  ya que la región centroamericana no ameritaba tal esfuerzo.

Por estas razones es que no debemos de idealizar los procesos de independencia no solo en nuestros países sino en toda América Latina porque desde sus inicios hubo traiciones, oportunismo, canallas, vende patrias así como también héroes, hombres y mujeres dispuestos a pagar con su sangre la realización de los ideales independentistas.

Después del 15 de septiembre no se dieron cambios políticos importantes que buscaran en realidad el beneficio de las mayorías. Esta independencia mantuvo en los cargos a los mismos funcionarios, prácticamente conservó las mismas leyes coloniales y los criollos centroamericanos continuaron explotando en sus tierras a los mestizos e indígenas. Por esta razón el proceso independentista se quedó corto porque no pretendió hacer independientes a todos: hombres y mujeres; mestizos, criollos y peninsulares; indígenas y esclavos por igual. En resumen, la independencia dejó una lista muy larga de asuntos pendientes, algunos de los cuales nos siguen hasta ahora como la igualdad entre hombres y mujeres y entre indígenas y mestizos.

Pero sí hay razones para celebrar, para sentirnos orgullosos de nuestra historia y nuestra identidad, un ejemplo lo encontramos en la muestra de valentía que muchos nicaragüenses dieron en 1856 en la hacienda de San Jacinto al enfrentar al filibustero William Walker  y derrotarlo, o la figura de Sandino que lucha en contra del intervencionismo yankee  y su ideología del “destino manifiesto”  que ya la veíamos en el afán por conquistar distintas regiones de Centroamérica en el estadounidense William Walker, lucha que le costó la vida por la traición que recibió de manos de compatriotas nicaragüenses.

Ahora bien, después de todo lo que he expuesto, conviene regresar al presente, a nuestro día a día y, con la seguridad de que al menos en los papeles somos un país independiente, preguntarnos qué tanta independencia individual tenemos. El DRAE (diccionario de la Real Academia Española) define el término independencia en tres acepciones de la siguiente manera: 1) “Cualidad o condición de independiente”. 2) “Libertad, especialmente la de un estado que no es tributario  ni depende de otro”. 3) “Entereza, firmeza de carácter”. Entonces, ¿como  individuos gozamos de independencia? ¿Qué significa para nosotros ser independientes? ¿Tenemos realmente libertad? Yo creo que no.

En la actualidad hemos cambiado la dominación de España por la dominación de las multinacionales, de las corporaciones, la tecnología y la televisión. Por un lado el BID y el FMI deciden sobre nuestra economía y por otro la televisión construye nuestra personalidad diciéndonos cómo vestir, qué nos debe gustar y qué no, y moldea nuestro sistema de valores a su gusto convirtiéndonos en simples objetos de consumo. En otra esquina del problema  la tecnología que  parecía liberarnos del atraso ha reestructurado nuestras formas de comunicarnos y relacionarnos y se ha colado en todos los ámbitos de nuestra vida haciendo casi imposible desarrollarnos en esta sociedad sin su uso en la mayoría de nuestras tareas, lo que nos ata más fuerte a  ella cada vez más. Para lograr ser realmente independientes  nos hace falta mucho por hacer. Hay una frase del educador venezolano Simón Rodríguez citada por Galeano que me parece  importante de mencionar: “¡copiones! ustedes que copian todo, todo lo que viene de Estados Unidos y de Europa, por qué no le copian lo más importante que es la originalidad.” Una frase que nos revela esa falta de identidad propia que tenemos muchos latinoamericanos y que es la muestra más clara de nuestra falta de independencia. Es por esta y muchas razones más que todavía no somos independientes.

Seremos verdaderamente independientes cuando seamos capaces de caminar con nuestros propios pies, de pensar con nuestras propias cabezas y de decidir desde el fondo de nuestros corazones. Seremos independientes cuando seamos dueños de nosotros mismos, cuando seamos libres. Pero la libertad, esa hermosa utopía, no se consigue sentado en un pupitre ni apoyando a algún partido político, la libertad es algo que nadie puede darnos que está ahí adentro de nosotros mismos y somos nosotros los  únicos capaces de sacarla y alimentarnos con su pan. La libertad se alcanza solo en la búsqueda incansable de la verdad, la libertad se encuentra en la palabra duda, porque solo el que duda de lo que se le dice encuentra siempre lo que hay de mentira o verdad en los relatos que conforman  nuestro mundo.

La libertad es conocimiento: capacidad mental, no se puede ser libre si se es ignorante, el que desconoce el mundo en el que vive y la forma en que funciona está condenado a dejarse guiar por las decisiones de los demás, por lo tanto, nunca en su vida tomará decisiones por sí mismo y, desgraciadamente,  deberá pagar en algunos casos los errores cometidos por seguir ideas ajenas.

En definitiva, solo seremos independientes  una vez que  hayamos logrado la suficiente madurez, ya sea como pueblo o como individuos, para asumir nuestro destino con la alegría en el corazón, la cara en alto, la mano extendida al prójimo y conscientes de las decisiones a tomar para crear un mundo más justo, más equitativo y más  humano para nosotros  y para las generaciones que nos releven sin distinciones discriminatorias de cualquier índole.

 

Lic. Alfredo Martínez

Discurso de reflexión sobre la Independencia. 2016

CAMPAÑA DISTRITAL 2017

UNA LLAMADA, MUCHAS VOCES

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